
Lo que aceptas cuando firmas el parte amistoso sin asesoramiento (y no sabes que estás aceptando)
Acabas de tener un golpe. Los dos coches parados, los nervios a flor de piel, el otro conductor con prisa y tú queriendo terminar cuanto antes. Sacáis el parte amistoso, lo rellenáis a medias, firmáis y cada uno a su casa. Misión cumplida, ¿verdad? No del todo. Porque ese papel




